miércoles, 29 de diciembre de 2010

Comentario del texto de María del Corral

El texto que comentamos a continuación podría definirse como una pura oda al arte contemporáneo. Es una visión complaciente de todo lo que ha supuesto el arte desde los años ochenta. Si atendemos a su autora e indagamos un poquito en su biografía podemos explicar mejor esta visión sin peros, sin tachaduras: criticar el arte contemporáneo sería como criticarse a sí misma. Considerada como uno de los bastiones de la crítica de arte, ha comisariado importantísimas exposiciones internacionales y ha sido directora del Museo Reina Sofía.

Con un lenguaje pretendidamente aséptico y desapasionado, casi científico, del Corral nos expone las características generales del arte del fin del siglo XX y hace un listado de sus representantes más destacados. Nos habla de un arte que ha vuelto a los valores tradicionales de la pintura pero en los que la expresión ha sustituido a la mímesis objetiva del mundo (exactamente igual que las vanguardias históricas con la única diferencia de que éstas no tuvieron que volver sino que ya estaban en la tradición). Un arte cuyo adjetivo más apropiado es el de "postmoderno", en el que lo antiguo y lo nuevo se mezclan para crear una masa informe en la que todo vale. Un arte en el que "la lucha por la apariencia formal de la obra ha sido ampliamente reemplazada por la lucha del significado". Los artistas se ocupan de intentar responder a preguntas de tipo metafísico mediante sus obras, es decir, de hacer filosofía (barata, a mi entender, ya que sus respuestas casi nunca me hacen pensar o me intentan hacer pensar siempre en lo mismo, lo cual es aburridísimo): "quieren saber cómo se percibe, quieren saber qué es una foto, qué es una imagen", qué es el cuerpo, qué es el yo... y sobre todo, qué es el arte.

Después nos da un listado de artistas decisivos en esta etapa "posthistórica" del arte, como diría Danto: Louise Bourgeois, Barbara Kruger, Jeff Koons, Cindy Sherman, Bill Viola, etc. El artículo termina con su visión del arte: "un proceso creativo que refleja la vida".

En general, la lectura del texto no me ha dado una visión más positiva de la que tenía del arte actual. No creo que sea un arte más libre que el anterior: simplemente ha desaparecido una academia y ha sido sustituida por otra, la compuesta por instituciones y críticos como del Corral, que deciden qué es y qué no es arte, qué se expone y se difunde, qué se debe crear y qué no si quieres que te vean.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Comentario del texto de Arthur Danto

El texto de Danto, de una complejidad y densidad considerables, viene a demostrar que el arte, al menos como lo conocíamos antes de las vanguardias de principios del siglo XX, ha muerto y que este hecho no tiene por qué ser considerado negativo.
Comienza diferenciando entre las especulaciones que pueden hacerse sobre si el arte tiene futuro, que es lo que él va a hacer, y las que se preguntan sobre las características del arte futuro. Nos hace ver lo ridículo de éstas últimas, ya que "nada pertenece tanto a su propio tiempo como la incursión de una época en su futuro" y "para imaginar, sólo contamos con las formas que conocemos".
Siguiendo a Hegel, nos dice que el arte ha llegado a su fin aunque sigan produciéndose obras de arte post-históricamente. Hegel pensaba que las energías de la historia y las del arte habían coincidido durante un determinado periodo de tiempo, pero que ahora habían tomado direcciones diferentes.
Comienza describiendo dos modelos histórico-artísticos, el modelo progresivo basado en la representación y el modelo, posterior, basado en la expresión, para terminar trazando su propio modelo que dice presuponer a los dos anteriores.
En el primer modelo (Vasari, Gombrich) el progreso pictórico se plantea en función de la decreciente distancia entre las simulaciones ópticas real y pictórica, es decir, en su creciente mímesis de la realidad: representación del movimiento, perspectiva... En el proceso de desarrollo, llega un punto en que cada avance requiere la intervención de tecnologías cada vez más complejas y la frontera entre desarrollo y transformación del medio se desdibuja. Por ejemplo, en pintura, los límites en la representación del movimiento sólo se superan transformando el medio, mediante el cine. Declara que parte del contenido de las obras de arte en el sentido tradicional ha sido el virtuosismo que precisa su realización, pero que, a menos que la mímesis se convierta en narración de algo, la capacidad de emocionar de una forma artística acaba por desaparecer.
La producción artística mimética pasó a fines del siglo XIX de la pintura y la escultura al cine y es entonces cuando pintores y escultores deciden cambiar de objetivo al ver que el cine había tomado el relevo.
A partir de entonces los pintores, más que representar (lo que ya hacía el cine perfectamente), van a expresar algo. De este modo el arte deja de tener una historia progresiva y debemos comprender cada obra en los términos definidos por el artista particular que estemos estudiando.
A su vez, responder a la pregunta de qué es el arte se convirtió en el principal propósito de la teoría expresiva del arte, por lo que "al final lo único que hay es teoría: el arte se ha volatilizado en un resplandor de mera auto-reflexión, convertido en el objeto de su propia consciencia teórica".
El estadio histórico del arte finaliza cuando se sabe lo que es el arte y lo que significa.
El arte posthistórico no tiene ya dirección alguna y es un mero entretenimiento, un juego. "Ya no importa lo que hagas".
El final del texto, de intenciones apoteósicas, termina diciendo que las instituciones del mundo del arte acabarán marchitándose y que eso nos hará muy felices, aunque no sabe en qué medida. Y la última frase no tiene desperdicio: "En cualquier caso, ha sido un inmenso placer haber vivido en la historia".
Enlazando con las definiciones que hice en la anterior entrada, puedo decir que concuerdan bastante con las referencias que hice a las opiniones de Azúa con las que me siento identificada. Cuando las trayectorias de los artistas se han convertido en una carrera desesperada de egos en busca de un patrocinador mejor, en las que sólo los egos más hinchados y mezquinos ganan, cuando los participantes en el mundo del arte no tienen más sentido estético y moral que los grandes magnates de la bolsa y las finanzas, cuando todo es una cuestión de dinero y más dinero y además, encima, todo el mundo desea "expresarse libremente" del mismo modo, repitiendo hasta la extenuación y el aburrimiento mortal las mismas premisas que hace más de un siglo, la teoría de Danto no sólo me parece plausible sino de algún modo necesaria.
Es necesario que algo muera para que algo renazca, con la inocencia y la frescura de lo verdaderamente nuevo, lo recién nacido.