lunes, 17 de enero de 2011

Comentario del texto de Clifford Geertz

A través de ejemplos tan dispares como la escultura yoruba, los apuntes de color de Matisse, la pintura del Quattrocento o la poesía islámica, Geertz pretende explicarnos por qué, a pesar de la aparente inutilidad de toda reflexión en torno al arte, tenemos esa profunda necesidad de hablar de él.

Comienza haciendo una crítica al debate sobre el arte centrado exclusivamente en la técnica. Por contra, defiende una reflexión sobre el arte que lo sitúe en el contexto de las demás expresiones de la iniciativa humana y en el modelo de experiencia que éstas sostienen colectivamente. Así, estudiar una forma de arte significa explorar una determinada sensibilidad colectiva y la unidad de forma y contenido es un "acto cultural y no una tautología filosófica". Por tanto, "a partir de la participación en el sistema general de las formas simbólicas que llamamos cultura es posible la participación en el sistema particular que llamamos arte, el cual no es de hecho sino un sector de ésta".

Afirma que si una aproximación a la estética puede considerarse semiótica, es decir, si atiende a la significación de los signos, no puede ser una ciencia formal como las matemáticas sino que debe ser una ciencia social como la antropología o la historia, ya que no tenemos que enfrentarnos sólo con pinturas, esculturas o poemas, sino con los factores que hacen que esas cosas parezcan importantes. Estos factores son tan variados como la variedad de expresiones artísticas.

Concluye afirmando la necesidad de que la semiótica, si quiere tener un uso eficaz en el estudio del arte, se convierta en una ciencia que pueda determinar el significado de las cosas en virtud de la vida que las rodea.

La visión de Geertz del arte en su sentido más antropológico, atendiendo a manifestaciones artísticas de distintas tradiciones culturales y épocas históricas me hace tener un enfoque más amplio y veo que mi definición no contempla esta perspectiva. Yo me he centrado especialmente en el arte contemporáneo. Hubiera sido interesante que citara entre sus ejemplos alguna obra contemporánea y la analizara desde el mismo punto de vista que las demás. Habría que ver, en función del rechazo masivo del público general (no especialista), en qué lugar situaba Geertz la mayoría de obras realizadas en las dos o tres últimas décadas y de qué manera podría aproximarse a la visión de Danto.

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